En nombre de la gran familia que conformamos Provida , queremos darte las gracias por la vida entregada de Manolo, por su defensa incansable de cada ser humano, por la fidelidad absoluta a la causa de la vida, y por el entusiasmo que ponía siempre en todo lo que hacía. Manolo, hace más de 43 años, San Juan Pablo II encendió en ti la pasión por la defensa de la vida. Un santo que para ti ha sido un compañero de camino, y que nosotros, que hemos estado a tu lado, hemos recibido como un gran regalo . Tu legado, Manolo, es inmenso y no se apaga. Permanecerá en cada gesto que tuviste, en cada madre acompañada, en cada llamada que atendiste de embarazada desesperada, y especialmente en ese símbolo tan tuyo que hoy llevamos, y que tú adoptaste como emblema, no sólo de la fragilidad de la vida, sino también de su belleza y de la dignidad que tanto defendiste . Estamos seguros que estos pies, de tantos bebes engendrados, habrán salido a tu encuentro y te habrán acompañado hasta el abrazo hacia el Padre. Los pies preciosos seguirán guiando nuestros pasos, seguiremos caminando por el sendero que tú abriste con la certeza de que tu noble misión continúa en cada uno de los que hoy te acompañamos. Hoy, al despedirte, hacemos tuyas estas palabras de San Pablo. He peleado la buena batalla, he terminado la carrera, he guardado la fe .Descansa en paz

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